sábado, 26 de mayo de 2012

Evidencialismo vs. el Axioma Cristiano

Mucho se ha hablado acerca de la existencia de Dios como si fuera algo sujeto a comprobación y mucho más grave a comprobación bajo métodos humanos falaces. Este ha sido el juego de los evidencialistas quienes han pretendido que el sistema de sensaciones y comprobaciones empiristas posee una autoridad para mostrar si algo es coherente, posible o existente. Pero como Gordon Clark el fundador del escrituralismo o presuposicionalismo clarkiano ha dicho "lucirá extraño que el conocimiento de lo que Dios es, sea más importante que el conocimiento de que Dios es. Que su esencia o naturaleza sean más importantes que su existencia parecerá inusual.". Cómo Clark afirma en sus escritos acerca del ateísmo, la idea de la existencia no nos dice nada, el hecho de que algo exista no nos dice nada acerca de ello la idea de la existencia es una idea sin contenido. Cómo seres humanos para entender y/o descifrar lo que nos rodea partimos de axiomas que son básicos para el fundamento de nuestra filosofía y nuestra apreciación de la realidad, por la definición propia de lo que un axioma es, es que se toma como verdadero a priori, por ser auto-evidente. Si como cristianos intentamos comprobar la existencia de Dios lo único que estamos haciendo es tomar a Dios y colocarlo en un nivel inferior al de la comprobación empírica, algo inaceptable y además anti-bíblico (Romanos 11.33). 

El problema surge porque el ser humano siempre quiere ver y tocar algo para saber si es verdadero o no, pero nosotros los cristianos no somos guiados por vista sino por fe. Para los que somos presuposicionalistas la idea de que Dios pueda ser comprobado mediante métodos falaces no es aceptable, pues no es mi experiencia o mi método lo que hace coherente o existente un hecho u objeto en particular, sino más bien lo que hace coherente e inteligible todo lo que es real es Dios mismo, y el axioma cristiano debe ser la Biblia, pues la Biblia es la que tiene la información necesaria y suficiente para saber quién es Dios y quienes somos nosotros.

Es indigno e irreverente pretender que la autoridad está en nuestra percepción y no en la revelación infalible de Dios en las Escrituras, Dios se ha dado a conocer a nosotros en su creación (revelación general) y en su palabra (revelación específica) de modo que no tenemos excusa. Las cosmovisiones y filosofías humanas descansan en la inseguridad de las facultades cognitivas pero el cristianismo descansa en la verdad, esto es en Cristo.

Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso (Romanos 3:4)

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