viernes, 24 de agosto de 2012

Bienaventurados los que no vieron y creyeron

En un mundo en donde cada persona se mueve por lo tangible, lo visible, lo demostrable mediante los sentidos, es muy difícil no contaminarse con esta forma de vivir. Los cristianos a lo largo del tiempo han ido poco a poco cambiando su búsqueda por las cosas invisibles y eternas por las visibles y temporales. Cristianismos falsos como el catolicismo romano y el neo-pentecostalismo seducen a la gente a cambiar el concepto bíblico de la fe (la convicción de lo que no se ve. Heb 11:1) por una fe basada en las cosas que podemos percibir con nuestros sentidos, particularmente la vista. Es por eso que el católico recurre a imágenes de yeso, o a la práctica visible de sacramentos y otras tradiciones de su religión porque si no hay algo visible no tienen la capacidad de poner su fe en Dios. En el neo-pentecostalismo es igual, la gente necesita poner su mirada en cosas visibles como el dinero o los milagros para poder creer en Dios, algunos incluso llegan a poner la mirada en los hombres que se hacen llamar siervos de Dios ellos quieren ver con sus ojos y tocar con sus manos para poder creer.

La Apologética




En la apologética se está dando el mismo problema, hay muchas personas que quisieran meter a Dios en un tubo de ensayo y estudiarlo para ver de qué está compuesto. obviamente esto es algo imposible pues Dios está por encima de todo, la única forma de conocerlo es que él mismo se revele. Afortunadamente para nosotros los mortales, Dios se ha dado a conocer, a través de su palabra. Es lamentable que para muchos esto no sea suficiente, como el apostol Tomás ellos quieren meter sus dedos en las manos del maestro, quieren ver el eterno poder y deidad de Dios como si eso fuese algo posible para los seres humanos. Como lo he dicho en varias ocasiones, no estoy en contra de los evidencialistas, pero es evidente que nuestros ojos físicos son muy limitados como para pretender que podríamos ver algo más para quedarnos "más tranquilos" con respecto a la existencia de Dios.


Todo nace en el empirismo


Para aquellos que no están familiarizados con el término les daré una pequeña definición que aparece en Wikipedia:
El empirismo es una teoría filosófica que enfatiza el papel de la experiencia, ligada a la percepción sensorial, en la formación del conocimiento. Para el empirismo más extremo, la experiencia es la base de todo conocimiento, no sólo en cuanto a su origen sino también en cuanto a su contenido.

El gran problema de esto es cuando lo aplicamos a Dios, siendo nosotros cristianos sabemos que esta forma de proceder es esencialmente escéptica y atea. Todo ateo parte de sus sentidos para negar a Dios y constantemente ellos exigen que uno niegue a Dios a priori para luego proceder a defender su existencia basado en evidencias empíricas, esto es algo absurdo pues como sabemos todos partimos de axiomas para la deducción e interpretación de toda la realidad que percibimos, el ateo esencialmente parte de la presuposición que Dios no existe y nosotros como cristianos no podemos aplicar ese razonamiento a nuestra apologética, así como para ellos es verdad de que Dios no existe, para nosotros es verdad de que Dios sí existe, ellos dicen que no hay evidencias para sostener la existencia de Dios (derivación del axioma cristiano), pero ellos tampoco tienen evidencia para sostener su enunciado (que Dios no existe).

Entonces ¿qué hace un cristiano buscando evidencias empíricas de Dios? ¿que no basta lo que Dios ha hablado ya? ¿acaso no es la palabra de Dios absoluta? ¿acaso no es el Espíritu Santo quien trae la convicción a los corazones?, no sigamos con la filosofía del apóstol Tomás que dicho sea de paso fue un gran apóstol, aquí no lo estoy juzgando, sin embargo Cristo utilizó la actitud del apóstol Tomás para decir una bienaventuranza de la cual debemos adueñarnos: "Bienaventurados los que no vieron y creyeron" (Juan 20.29).

sábado, 18 de agosto de 2012

Vanas mentalidades

Es muy común escuchar en algunos círculos tanto seculares como cristianos comparaciones acerca de la mentalidad que existe en los países desarrollados versus la mentalidad de los países sub-desarrollados, algunos llegan a pensar que existe cierta superioridad en la mentalidad de las personas del primer mundo con respecto a las del tercer mundo y de esta forma contribuyen muchas veces al complejo de superioridad de unos y al complejo de inferioridad de los otros . En este escrito nos enfocaremos en dos regiones, la primera Europa y la Segunda Latinoamérica y veremos por qué ambas mentalidades son en esencia falsas.


Un análisis correcto

A la hora de analizar la forma de pensar tanto de europeos como de latinoamericanos no debemos de separar aspectos arbitrariamente sino tratar el modelo de pensamiento como un todo, pues de otra forma estaríamos haciendo un análisis subjetivo de las cosas separando aquello con lo cual no nos gusta lidiar. En primer lugar en el mundo no existe absolutamente ningún estándar de medición de ideas o mentalidades por medio del cual la gente pueda filtrar la forma en que cada quién piensa, pese a que ha habido muchos intentos con la psicología, la filosofía, la ciencia, etc. El mundo sigue sin rumbo y sin hogar y sin poder justificar ninguna de sus acciones morales y sigue sin justificar epistemológicamente todo aquello que conoce. Por lo tanto esto hace que el relativismo aflore día a día en las sociedades contemporáneas entregando así día a día una mentalidad cada vez mas enajenada de lo que la realidad es.

El desprecio a la mentalidad latina.

Muchas veces lo vemos en televisión, lo leemos en libros e incluso lo escuchamos desde púlpitos, y el hecho es que demostramos un desprecio hacia nuestra cultura y hacia nuestra propia forma de pensar, y al hacer esto muy sutilmente estamos reconociendo que la mentalidad europea es mejor que la nuestra (y algunos así lo aseguran), es decir, criticamos el complejo de inferioridad de nuestros hermanos al mismo tiempo que consideramos que los primer mundistas son mejores, esto es en el mejor de los casos una auto-refutación. pero el hecho de que en la mentalidad latina, la simpleza, la pereza intelectual, el conformismo, la agresividad, el reduccionismo, etc sean un gran impedimento para el avance de la sociedad no quiere decir que el europeo tenga la mentalidad correcta, ni siquiera quiere decir que el europeo tenga una mentalidad buena en algún sentido. Lo único que esto quiere decir es que frente al modelo arbitrario, incomprobable e injustificable de desarrollo y progreso que el hombre ha inventado, la mentalidad latina no encaja, esto podría ser un problema si y solo si se probara que el desarrollo y el progreso como sociedad es efectivamente verdadero, posible y compatible con lo que conocemos hoy como desarrollo y progreso, pero lamentablemente el hombre como dijimos antes no tiene ningún estándar objetivo para establecer ninguno de estos puntos.


La falsa mentalidad europea

Muchas veces tenemos la tendencia a ser muy pragmáticos, es decir, si vemos que algo funciona lo consideramos como verdadero. Esto es una falacia muy común en nuestra época, y sobre todo en los países postmodernos como los países europeos, pero este mismo tipo de mentalidad la adoptan las personas que a pesar de no ser europeos, viven en europa y constantemente están siendo influenciados por la sociedad. Muchas personas elogian el escepticismo europeo así como su cultura, la tolerancia, su erudición, su orden, su puntualidad, etc. Pero todo esto queda sin significado cuando por otro lado vemos la falta de identidad que ellos mismos tienen, ¿por qué una falta de identidad?, por la sencilla razón que en sus sociedades viven negando el principio de identidad (O ley de identidad), por ejemplo niegan la identidad sexual del ser humano dando lugar abierto a la transexualidad y a la homosexualidad asumiendo que cada quién puede escoger lo que quiere hacer con su vida, niegan la identidad del ser humano como diferente de los animales y superior a ellos, niegan los principios y valores morales objetivos, niegan las verdades objetivas y trascendentales, etc. Pero por si fuera poco la sociedad también ha caído en la auto-contradicción pues vemos gente defendiendo los derechos de los animales y quitándole los derechos a los niños no nacidos, vemos gente despreciando el valor del matrimonio, pero vemos gente (los homosexuales) luchando para obtener algo tan hermoso, vemos gente que habla de lo feliz que se vive en su país mientras observamos las más altas tasas de suicidio y así pudiéramos seguir ad infinitum.

Dos Mentalidades Un solo Destino



Si hemos dicho que el latino es reduccionista y conformista debo decir que el europeo también es reduccionista, pues él piensa que sólo somos materia y no importa que hay más allá, por eso el aborto y el suicidio es algo tan común pues creen que solo somos el producto del ambiente, además también es conformista porque su ambición por lo material es muestra de que no quiere realmente ir más allá de eso, se conforma con lo que su sociedad le ofrece y se mantiene siempre en ese punto sin considerar otras posibilidades. El latinoamericano es sumamente religioso y esa falsa religiosidad y fanatismo hace que su forma de pensar sea realmente un obstáculo para poder analizar y decidir con claridad, pero por otra parte el europeo tiene la religión del consumismo, del bienestar, del deporte, del cuerpo, de la música y del dinero y esto hace que su pensamiento también se desenfoque y tome las decisiones equivocadas.
Por último y más importante es que ambas mentalidades se sostienen a base de falsedades y principios relativistas, y prueba de ello es el constante cambio que se da en ellas, la verdad por definición es eterna e inmutable, algo que está cambiando por definición no puede ser verdad como Gordon Clark dice: "La verdad debe ser inmutable. Lo que es verdad hoy siempre ha sido y siempre será verdad", entonces sobre la base de esta premisa, más el hecho de que el ser humano no puede justificar epistemológicamente lo que conoce, más el hecho de que las mentalidades se desarrollan a partir de sociedades alejadas de Dios, y más el hecho de que tenemos la mentalidad de Cristo podemos afirmar que tanto la mentalidad latina como la europea son falsas y siempre lo serán.

sábado, 11 de agosto de 2012

Eso sí, no comemos cerdo

Muchas veces parece risible observar ciertas costumbres cuando a estas se les da una mayor importancia que a los valores morales objetivos que como seres humanos reconocemos, es decir, da risa ver cómo muchas personas pretenden llevar una vida ejemplar basada en costumbres culturales y religiosas pero en cuanto a su relación con los demás dejan mucho que desear, y no sólo a nivel personal sino también a nivel cultural y/o religioso. En esta ocasión reflexionaremos acerca de este comportamiento y cómo esto debe llamar nuestra atención como cristianos para no seguir cometiendo este tipo de errores, comencemos.


El cerdo es más importante que el hombre.


Dentro de la religión islámica una de las prácticas que más se distinguen es la de no comer cerdo, personalmente he observado y vivido cerca de muchos musulmanes y realmente son muy celosos en la observancia de sus prácticas religiosas, lo lamentable de todo esto es que a los ciudadanos que no somos musulmanes no nos sirve de nada el que ellos no coman cerdo, es más, en muchas ocasiones yo mismo he bromeado con este tema porque veo algunos actos delincuenciales cometidos por musulmanes como el robo, la violación, el asesinato, el irrespeto a las autoridades pero eso sí con mucho orgullo dicen ellos "no comemos cerdo". ¿Es que acaso el no comer cerdo es más importante que llevar una vida ejemplar dedicada a obrar justamente y formar una sociedad basada en los principios morales y éticos respetando los derechos de los demás?.

Jesucristo pasó por una situación complicada y controvertida cuando los judíos le acusaban por violar el día de reposo, parecía que para los fariseos era más importante la observancia rígida hiper-religiosa de sus tradiciones que el bienestar humano, esto indignó a Jesús. En Juan 5:10, cuando los fariseos acusan al hombre que Jesús acababa de sanar, de que no le era lícito llevar su lecho, John MacArthur escribe:

Aun la mayoría de personas a las que los fariseos miraban con desprecio hubieran respondido mejor de lo que ellos lo hicieron. Cualquiera con una pizca de sentimientos y un básico sentimiento de humanidad se habría regocijado de modo natural con el hombre por su buena fortuna.(MacArthur 2010, P.118)
Los fariseos más que regocijarse por el milagro que Dios había hecho en la vida de una persona estaban buscando como acusar a Jesús porque rompía uno de sus dogmas religiosos, para ellos era más importante guardar su tradición religiosa que hacer el bien, por esto Jesús los confronta duramente "Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla?" (Luc 6:9 RV1960). Esta confrontación demuestra que Jesús mismo no está de acuerdo con las tradiciones religiosas pues estas son frecuentemente un impedimento para que el hombre haga lo que es bueno delante de Dios.

¿Y los cristianos qué?

¿es lícito para un cristiano hacer el bien o hacer el mal?. Sin duda alguna el cristianismo contemporáneo esta lleno de dogmas inútiles, se ha vuelto una colección de tradiciones y mitos inservibles que lo único que hacen es dejar una falsa impresión en la gente que no es cristiana, muchas veces pensamos que por no comer cerdo, no tomar cerveza, que las mujeres no utilicen pantalones, etc. Estamos impactando al mundo cuando en realidad nos estamos comportando como cualquier religioso más. Un musulmán no debería enorgullecerse por no comer cerdo cuando su vida es una amenaza para la sociedad del país en el que vive, al igual que un cristiano no debería enorgullecerse por ninguna de sus practicas religiosas cuando no está haciendo absolutamente nada por la sociedad en la que vive, lejos de eso, debería ser una vergüenza pretender que somos mejores que los demás únicamente porque observamos ciertas practicas tradicionales que a la hora de la verdad no nos sirven de nada, necesitamos ser como Cristo, dejar a un lado las tradiciones de los hombres y ser practicantes de la justicia, la misericordia y la verdad (Mat 23:23). No seamos como los que no comen cerdo que piensan que por su tradicionalidad religiosa están agradando a Dios, no pensemos que podemos "dejar de comer cerdo" y seguir comportándonos como nos da la gana ofendiendo y molestando a nuestro prójimo siendo una carga en lugar de ofrecer nuestra más sincera ayuda mientras nos jactamos: "eso sí, no comemos cerdo", si hemos pasado de muerte a vida que nuestras vidas reflejen a Cristo. 

P.D. El cerdo es rico no dejen de comerlo (Hechos 10:13-15), Dios les bendiga.


Referencias:
1. MacArthur, John. El Jesús que no puedes ignorar. Nashville: Grupo Nelson, 2010