sábado, 10 de noviembre de 2012

Caminando entre la vanidad y el valor

Esta ocasión debo decir que me encuentro desconcertado, asustado y dolido por varias experiencias que me ha tocado vivir en este último tiempo,definitivamente no es algo que me haya sucedido directamente a mí pero sí puedo decir que me he dado cuenta de lo que probablemente mucha gente a mi alrededor puede pensar de mí o de qué manera me consideran, para no sumergirme más en palabras inespecíficas debo decir que a lo que me estoy refiriendo en esta pequeña introducción es a la apreciación inversa que la gente tiene de lo que realmente vale y lo que es absolutamente vano, lo que se debe considerar por su propio valor, y lo que se debe considerar por su utilidad, pero más específicamente a la forma cómo las personas ven al ser humano y la forma en cómo las personas ven los objetos materiales.

Una negación de labios para afuera.
Por supuesto cuando uno pregunta a una persona si considera que los objetos materiales valen más que una vida humana ellos responderán con un rotundo no, pero luego al observar de qué manera viven sus vidas te darás cuenta de qué tanto de verdad tienen sus palabras. Eso me recuerda bastante al ateísmo práctico, es decir a afirmar que Dios existe pero luego vivir tu vida cómo si no existiera, lamentablemente la mayoría de la gente es así, de frente responden a tus preguntas de una forma que aparenten tener un alto grado de moralidad y espiritualidad, pero a tus espaldas no tienen ni un ápice de interés en lo moral y lo espiritual, sus demandas materiales son más importantes para ellos, esto por supuesto es hipocresía, esta era la actitud que Jesús odiaba de los fariseos quienes solamente se preocupaban por demostrar a la gente su "integridad" pero por dentro estaban llenos de codicia y otros pecados, pero ¿de qué manera el hombre de hoy suprime el valor de la vida humana y pone en más alto estima un objeto material?

El desafío: Valor versus utilidad.

Tal como escribí hace bastante tiempo en la entrada Intercambio de valores en la familia, muchas personas ignorarán por completo que estén padeciendo este mal, algunas de ustedes quizá hasta estén de acuerdo con todo lo que aquí estén leyendo y sin embargo ustedes mismos se comportan de esta manera. Pero hablando con la verdad la Biblia dice que el hombre está hecho a la imagen de Dios y que por tanto la vida humana debe ser apreciada pues posee un valor propio y derechos inalienables (Gen 1:26; Gen 9:6), por el contrario cualquier objeto hecho por el hombre tiene (o tendría) que tener la función de cubrir una necesidad, es decir en un objeto debemos valorar su utilidad y no su esencia o identidad pero en una persona debemos reconocer un valor especial intrínseco.

Sin embargo hoy las cosas están al revés, vemos como los hombres ven al ser humano en general como una herramienta, es decir "si me sirves para algo te contrato", "si me sirves para algo me haré tu amigo", "si me sirves para algo te ayudaré", y una larga lista de etcéteras, y en cambio a los objetos materiales se les está dando un valor propio, por ejemplo un teléfono ya no se compra porque es útil, se compra porque es un iPhone, un carro ya no se compra porque es útil sino porque es un BMW, y así seguimos, la ropa ya no se compra porque te viste sino porque es de marca y la comida se vuelve un lujo y no una necesidad.
Y probablemente dirás que no eres así, pero yo te digo que sí eres así, por más que quieras negar tú perteneces a una generación envenenada con la vanidad, una generación engendrada en el siglo del yo, y no es fácil realmente darse cuenta de cuán codiciosos, vanidosos e insensibles podemos llegar a ser,definitivamente no lo es. El caso es ¿por qué estamos tan obsesionados en obtener y valorar las cosas por encima de la gente?. La respuesta es sencilla, por orgullo, así es la vanagloria es el mecanismo que alimentamos cuando compramos no los productos de esta gente sino las ideas de esta gente ¿¿Cómo??. Sí así es, esta gente experta en mercadear con lo que sea no te está vendiendo sus productos sino sus ideas, detrás de cada producto esta la idea de que "serás importante", "serás admirado", "serás reconocido", "te verás mejor", serás mejor que los demás" y otra larga lista de etcéteras. Por si no lo sabias fue así como todo comenzó, cuando Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud, decidió poner en práctica las técnicas psicológicas de su tío afirmando que podía hacer que la gente deseara cosas que no necesitara. Él fue quién hizo que las mujeres fumaran por primera vez sin ser vistas de mala forma promoviendo la idea de que esto era el símbolo de la libertad y que el cigarrillo era la antorcha de la libertad, y muchos hoy en día fuman no porque les guste el cigarrillo sino porque les gusta la idea que esta detrás de él, una idea de independencia y rebeldía.

Todo esto que les estoy mencionando lo pueden corroborar en el enlace que coloqué arriba titulado "el siglo del yo" o clickeando acá. Pero lo más importante de todo esto es reconocer las cosas por su nombre y esto se llama tentación, Porque todo lo que hay en el mundo,  los deseos de la carne,  los deseos de los ojos,  y la vanagloria de la vida,  no proviene del Padre,  sino del mundo.  (1Jn 2:16). Y este es el problema que realmente detrás de todo esto está Satanás mismo y no debemos ser ignorantes con respecto a esto: que todo esto produce destrucción y es tan sutil que muchas veces parece ser algo bueno, el asunto es ¿cuanto tiempo más seguirás caminando entre la vanidad y el valor? ¿cuando dejarás la tibieza? cómo cristiano no tienes opción o caminas en rectitud o simplemente no eres cristiano, examínate y no te confundas que la puerta es estrecha y el camino angosto no hay lugar para la autogratificación ahí.


2 comentarios:

Sori dijo...

Una joya Eduardo.

Que Dios nos ayude.

Eduardo Marroquin II dijo...

Gracias Sori , muy bueno verte por acá, Dios te bendiga.