miércoles, 4 de diciembre de 2013

Reflexiones acerca de la familia y esta nueva etapa de paternidad.

Como muchos saben faltan muy pocos días para el nacimiento de mi pequeña hija. Es mi primera hija biológica así que los nervios se hacen notar. Nuestro pequeño Bryan tendrá una hermanita, y ahora la familia será un poco más grande. Es en estos momentos en dónde uno llega a comprender otra etapa más de la vida, y es que aunque aun no nace nuestra niña, entre mi esposa y yo ya existe un vínculo más y una razón más para dejar de pensar egoístamente. Sin duda alguien podrá leer mucho acerca de la paternidad, o acerca del matrimonio pero nadie sabe lo que es hasta que realmente lo vive y se da cuenta que la teoría no siempre funciona.

A lo largo de estos años de matrimonio mi vida ha sido de mucho aprendizaje, cada etapa de la vida trae su propio reto y el verdadero amor sabe vencerlo. Como dije anteriormente la teoría muchas veces falla, existen momentos en donde tu 'vasto conocimiento' no te sirve  para nada, parece que aunque tienes 'todas las respuestas' simplemente no puedes aplicarlas. Es ahí donde el verdadero amor, 
un amor que no es ciego, no busca lo suyo y no se goza de la injusticia, el amor que procede de Dios marca la diferencia, no solo en tu matrimonio sino también con tus hijos, 

La familia es un modelo que Dios estableció para conformarnos a la imagen de su hijo, somos probados en paciencia, paz, dominio propio y muchas otras áreas, nuestra familia son quienes realmente nos conocen y por eso no es una sorpresa que sea ahí donde se manifieste ese aspecto de nuestro carácter que no es tan agradable, como Paul Washer dijo en una ocasión 'quieres saber si alguien es un hombre de Dios, pues ve y pregúntale a su esposa', y es la verdad hermanos, muchas veces somos mas tolerantes con los de afuera que con los nuestros, y esto no agrada al Señor 


En esta nueva etapa no solo quiero ser un buen Padre, sino que quiero reflejar a Cristo en cada decisión que tome, estoy sumamente feliz de haber encontrado a mi ayuda idónea, pero sé que Dios aun quiere formarme mucho más a través de mi familia, y estoy dispuesto a darlo todo por Cristo para poder ser capaz de darlo todo por mi esposa y por mis hijos, deseo firmemente en mi corazón nunca fallarles y sé que Dios me dará la fuerza para mantenerme en pie de guerra ante cualquier circunstancia adversa, pero eso sí, siempre reconociendo que la prioridad numero uno es Dios, y que él guía nuestros pasos hacia donde él quiere, así que amigos, hermanos, únanse conmigo en esta etapa de felicidad y mucha responsabilidad que estoy atravesando  y gocémonos en las cosas grandes que Dios hace en nuestras vidas y en cómo él va obrando cada vez más en nosotros y en nuestras familias. Amén

2 comentarios:

Meme Rivera dijo...

Exelente Eduardo, te felicito. Tal como dicen "al que ora se le nota"... Hasta en lo que escribe.

Eduardo Marroquin II dijo...

Muchas gracias Meme, Saludos!