lunes, 29 de enero de 2018

Un regreso inesperado

Quizá la mejor forma de comenzar este post es pidiendo disculpas, sí, por todo el tiempo que he estado ausente, sé que debo muchas respuestas a varios comentarios que han dejado acá en el blog, sé que hay muchas personas que me han preguntado por qué no he seguido escribiendo, y poco a poco iré respondiendo a cada una de esas personas, sin embargo en este escrito simplemente expresaré algunas inquietudes y cosas que me han ocurrido en estos últimos dos años y que han influido en mi ausencia no solo del blog sino en los grupos de redes sociales asociados a la apologética, teología y filosofía, comencemos...
Lo primero que debo decir es que estoy muy agradecido a Dios, porque muchas cosas buenas han pasado estos últimos años, una de ellas es ser padre de famila, otra es tener un buen trabajo y así puedo ir enumerando muchas de las bendiciones que he recibido este último tiempo, sin embargo, también han pasado cosas malas, problemas económicos, salida de mi antigua iglesia, situaciones familiares con las que hemos tenido que lidiar,etc.

Creo que gran parte de esta ausencia es el propio afán de esta vida, cuando las responsabilidades caen una tras otra sobre ti, cuando ves que tienes que dar más tiempo del que dispones, cuando tienes muchos compromisos y pocos amigos, cuando la iglesia se vuelve solo una rutina, y cuando las conversaciones entre hermanos giran en torno a lo superficial, cuando ves que una iglesia se afana en lo que el mundo se afana y lo espiritual pasa a segundo plano, y cuando observas que tú te has vuelto uno más del montón, siguiendo las mismas expectativas que los demás y dejando a un lado todo aquello que un día te motivo.

Es cierto, me dejé llevar por la ansiedad, me deje ahogar por el afán, y busqué saciar mi sed y calmar mi ansiedad mirando para otros lados. No ayuda el hecho de que los demás que te rodean estén llevados por la misma corriente, en donde lo que importa es pagar tus cuentas, vestir con la mejor ropa, hacer muchos viajes, llenar tu casa de cosas, preocuparte por quedar bien con "el sistema", y tener las mismas metas que el mundo tiene. Este es un daño enorme al espíritu humano, ya que lo de afuera es solo un adorno que no dura mucho tiempo , hemos sido creados para más, para propósitos que trascienden la cultura, la época y todo lo que nos han dicho que es lo que realmente vale en este mundo.

Lastimosamente entender que no podemos conformarnos con vivir una vida caminando en la vereda que te lleva al éxito terrenal conlleva dolor y decepción, eso lo que he vivido desde hace un par de meses, cuando ví que poco a poco había perdido el interés en lo que me impulsó a crear este blog, cuando vi que cada vez estaba más inmerso en la cultura del consumo, cuando me sentí solo porque mi vida se ha convertido en trabajo, casa, iglesia, y todo esto lo vivo sin tener mucha relación con nadie, estamos inmersos en una cultura diferente, un idioma diferente y un ambiente diferente, y un momento tienes que detenerte verte en el espejo ver a tu familia y decir basta!.

Solo la gracia de Dios pudo hacerme nuevamente ver la luz, y espero continuar siendo fiel, y así como hoy he vuelto a escribir, quiero hacerlo al menos cada mes, aun no sé cómo lo lograré, pero tengo la intención y el deseo, veremos qué sucede en el futuro, pero confio en qué Dios dará la fuerza y el ánimo.

Un Saludo desde Bélgica.

2 comentarios:

Betoacv dijo...

Hermano, no eres el único al que le sucede. Gracias a Dios que siempre en el camino hay piedritas y cosa que nos hacen salir del sistema que nos envuelve y volver a enfocarnos en el objetivo para el que Dios nos llamó.

Un gusto volver a leerte!

Bendiciones.

Eduardo Marroquin II dijo...

Muchas gracias Betún, saludos!