sábado, 1 de septiembre de 2012

Terror nocturno

¿Quién de nosotros cuando era niño no le tuvo miedo a la oscuridad?, creo que honestamente todos nosotros hemos pasado por esa etapa en nuestra vida en la cual la hora de dormir, el silencio en nuestra casa y las luces apagadas eran motivo de un berrinche o de un miedo constante que nos empujaba a levantarnos y prender la luz o a gritar a nuestro padre para indicar que teníamos miedo y escuchar su voz o esperar que él llegara a nuestra habitación y sentirnos protegidos. Sin duda alguna esto es algo natural en los niños e incluso en algunos adultos, de hecho hay un fenómeno que se produce durante el sueño, padecido casi exclusivamente por los niños que se llama terror nocturno, el cual básicamente es un episodio de miedo intenso que viven los niños cuando aun están dormidos y que es muy preocupante para los padres pues el niño grita y demuestra su miedo mediante las reacciones naturales de una persona cuando percibe el peligro inminente.

Sin duda el miedo es algo que nos ha acompañado desde aquel día en el que Adán dijo "tuve miedo" (Gen 3.10), y no es difícil identificar su origen, al leer los primeros capítulos de la Biblia nos encontramos que el miedo es uno de los primeros síntomas del pecado y así como el pecado pasa de un hombre a todos los hombres el miedo pasó también a ser parte de todos los hombres e incluso de los animales. Este mal no sólo paso de generación en generación sino que fue empeorando a tal punto que alguien puede tener algún temor específico que lo lleva al miedo, pánico, pavor, terror, horror, etc. Se calcula que hay más de 250 fobias reconocidas y estudiadas y que el 7 por ciento de la población mundial las padece, por increíble que parezca, el hombre puede llegar a tenerle miedo a cualquier cosa.

Uno de los miedos más comunes es el miedo a la oscuridad, creo que todos nosotros lo hemos experimentado en más de una ocasión. Esto realmente es un miedo a lo desconocido, es la inseguridad de no ver a nadie que esté con nosotros, es una sensación de abandono. La oscuridad en la Biblia siempre ha sido identificada con lo malo, y en el fondo de nuestros corazones la oscuridad nos asusta porque nos imaginamos que somos vulnerables a cualquier tipo de mal, nos sentimos indefensos, angustiados, desesperados e inútiles. Así es la naturaleza del hombre, no sólo por fuera sino por dentro, vivimos en la incertidumbre y el desespero, nos dejamos llevar por nuestros temores y eso nos impide pensar con claridad. Tal es el estado del hombre sin Cristo, angustiado, sin rumbo y sin esperanza, llevado como el tamo de allá para acá.

Cuando Adán desobedeció a Dios, él sabía que había perdido lo más valioso en su vida, el conoció que existía el bien y el mal y no sólo eso sino que él sabía que había actuado mal. Él poco a poco fue entendiendo en su mente y su corazón que había cedido sus derechos a Satanás y a la muerte y que eso tendría consecuencias gravísimas, él sabía que a partir de ese día las cosas cambiarían y su relación con Dios su creador no volvería a ser la misma. Qué angustia debió sentir Adán al darse cuenta que le había fallado al todopoderoso, qué desesperación pudo haber sentido cuando perdió el derecho a vivir eternamente con su Padre y su Padre mismo le dice: "Polvo eres y al polvo volverás" (Gen 3.19). El miedo de Adán era totalmente justificado, había cambiado la seguridad y la protección de Dios, por una vida llena de incertidumbre, enfermedad, dolor, decepción y muerte, sus hijos nacieron con este sentimiento de culpa, impotencia y temor, y así nosotros hemos nacido, no solamente en pecado sino en las consecuencias de este mismo siendo el miedo una de las más notorias.

Nuestro miedo entonces viene del pecado, del alejamiento de Dios, de estar separado de él, Cristo vino a unir esa relación, vino a sanar la causa de nuestro miedo, vino a darnos esperanza para que no temamos al porvenir, vino a darnos vida para que no temamos a la muerte, y vino a darnos luz para que no tengamos miedo a la oscuridad, y él ofrece todo esto gratuitamente, Dios ha estado mostrándonos su solución a nuestro problema desde hace 2000 años pero el hombre ha amado más la oscuridad que la luz (Juan 3.19-21), el hombre de ahora tal como Adán en el huerto del edén sigue escogiendo la desobediencia y sigue acarreando confusión y miedo para su vida. No dejes que el terror nocturno te espante y no te deje vivir en paz, Cristo es el buen pastor y ha vencido la muerte y cargado con tu pecado para que ya no tengas más temor, cree en él y te dará vida, y hará en ti lo que no puedes hacer por ti mismo, vencer tus temores y tus pecados, Con sus plumas te cubrirá,Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.No temerás el terror nocturno,Ni saeta que vuele de día (Sal 91:4.5).

2 comentarios:

Alexandra Rodriguez dijo...

Hola,
Gracias por tu publicacion, me ha ayudado a darme cuenta de donde proviene mi miedo a la oscuridad. Desde muy niña he tenido este tipo de temores y ahora que tengo 26 años y pensaba que ya era totalmente libre en Cristo, me di cuenta que esta area aun no estaba bien, pues despues de ver una pelicula de terror o quedarme sola en casa, o en oscuras, me sobreviene mucho temor, incluso sufro paralizaciones del cuerpo o pesadillas, es una lucha que aun no estoy segura como enfrentarla.

Eduardo Marroquin II dijo...

Buenos días Alexandra, primeramente gracias por tu comentario,no es fácil abordar este tema ya que , aunque conocemos que Dios es mucho más grande que cualquier cosa que nos atemorice, la verdad es que la sensación del temor es más fuerte de lo que pensamos en nuestra mente.

Sin embargo, no te sientas sola porque somos muchos los que nos enfrentamos a nuestras debilidades, el hecho de ser cristiano no nos quita nuestra humanidad y nuestra debilidad, es algo con lo que tenemos que luchar día a día, hay cosas que se deben evitar y otras que se deben enfrentar, pero sobre todas las cosas nuestra mente y nuestra vida tienen que girar alrededor de Dios, el miedo o el pánico es algo que debe ser enfrentado no haciendo énfasis ni tratando de enfrentar la situación, más bien hay que vivir en confianza sin darle cabida en nuestra mente a ningún pensamiento de miedo irracional, pero para esto nuestra mente debe estar llena de la palabra.

De todas formas hay cierto tipo de miedo que es sano, pienso que cada quién debe de examinarse conforme a la palabra si lo que está viviendo es normal, o se sale de lo normal, Dios te bendiga.